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La salud mental en el trabajo desde una perspectiva de género

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Un documento de la OIT aborda las diferencias entre hombres y mujeres relativas  a las condiciones de empleo que enfrentan y especifica algunas de las consecuencias

Por Luz Saint Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

“¿Hay diferencias entre mujeres y hombres respecto a salud y seguridad en el trabajo?” es la pregunta que guía el módulo para formación de sindicalistas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), denominado “Seguridad en el trabajo desde la perspectiva de género”.
En este documento, recientemente publicado, se analiza cómo la división sexual laboral – tanto en este ámbito como en la vida privada- y los roles asociados a las personas de uno y otro sexo repercuten de forma diferenciada en la salud y la seguridad de mujeres y hombres.
El objetivo del documento es “poner en marcha estrategias de defensa de la salud y participación efectiva en los sistemas de gestión de prevención de riesgos laborales”, dice el texto consultado (http://www.ilo.org/wcmsp5/ groups /public/—ed_dialogue/—actrav/documents /genericdocument/wcms_570478.pdf).
“En el ámbito laboral observamos que hombres y mujeres se distribuyen de forma desigual en ocupaciones y sectores, estando expuestos por tanto a perfiles de riesgo diferentes: en los sectores masculinizados predominan los accidentes de trabajo y la exposición a riesgos químicos y físicos, mientras que los sectores feminizados se caracterizan por movimientos repetitivos, posturas forzadas, trabajo monótono, riesgos estos que tienen otro tipo de impacto sobre la salud. Podemos afirmar de forma general que ‘ellos se accidentan y ellas se desgastan’. No es por tanto el sexo lo que determina las diferencias en los perfiles de riesgo, sino la segregación laboral que da lugar a exposiciones a diferentes tipos de riesgos”, dice el documento.
“Encontramos que la doble carga de trabajo -laboral y familiar- repercute de forma directa en el deterioro de la salud de muchas mujeres. Del mismo modo, el acoso sexual o la discriminación en el trabajo suponen riesgos a los que muchas mujeres se exponen y repercuten en su salud”, agrega el módulo en su introducción.

En este marco, el artículo dedica un apartado especial al abordaje de los problemas de salud mental que se pueden presentar en mujeres trabajadoras de la región.
“La situación de inequidad que afecta a las mujeres en América Latina y el Caribe es un factor de riesgo por sí solo para su salud mental, pero también la forma en que se incorporan las trabajadoras al mercado laboral (en condiciones precarias y de segregación) y las condiciones bajo las cuales deben desempeñarse: monotonía y falta de control, asignación a puestos de baja calificación con escasas posibilidades de realizar una carrera profesional, falta de apoyo social en el trabajo, escasas compensaciones – bajo salario, falta de respeto, inseguridad- así como las situaciones de violencia y acoso”, especifica el informe de la OIT.
“Las jornadas excesivas se han correlacionado con problemas de fatiga, afectivos y trastornos del sueño en trabajadoras de fábricas manufactureras, en trabajadoras de confección a domicilio y en las digitadoras del sector financiero”, señala el organismo internacional en el módulo citado.
“Entre las trabajadoras de oficinas, la poca valoración del trabajo es un factor de estrés, así como la falta de autonomía y poder, factores presentes también entre las enfermeras del sector público”, agrega el documento.
En tanto, “los requerimientos del trabajo remunerado y del no remunerado (labores domésticas) confluyen y son un elemento de estrés y fatiga que incide directamente en el deterioro de la salud de las trabajadoras”, especifica el texto.

Recomendaciones
En este sentido, el documento recomienda -entre otros puntos- valorar la carga física del trabajo en un sentido amplio, teniendo en cuenta los factores de riesgo y la organización del trabajo, así como la existencia de la doble jornada -laboral y familiar-.
Se propone también observar la interacción entre la persona y el puesto de trabajo, teniendo en cuenta la expresión, opinión y estado de salud de la mujeres, incorporando la voz de éstas tanto en las intervenciones institucionales o de las empresas como en las acciones de los sindicatos, especifica el módulo.