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La demencia, una prioridad en la salud pública mundial

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En el mundo hay unas 47 millones de personas que la padecen. Mientras, cada año se registran 9,9 millones de nuevos casos

Por Luz Saint-Phat – lsaintphat@comercioyjusticia.info

La demencia se constituye hoy como una prioridad en la salud pública mundial, según advierte desde hace cuatro años la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las estadísticas internacionales señalan que, actualmente, en el mundo existen unas 47 millones de personas que padecen de este problema y que, cada año, se registran 9,9 millones de nuevos casos. Aunque no es un padecimiento exclusivo de los grupos poblacionales de mayor edad, sí es una de las causas de discapacidad más frecuente entre los adultos mayores.
Según define la OMS, “la demencia es un síndrome –generalmente de naturaleza crónica o progresiva– caracterizado por el deterioro de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento), más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal”.
Esta dificultad “afecta la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. La conciencia no se ve afectada. El deterioro de la función cognitiva suele ir acompañado, y en ocasiones es precedido, por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación”, advierte el organismo internacional.

En su etapa temprana, la demencia puede pasar desapercibida. Entre los síntomas se incluye una tendencia al olvido, la pérdida de la noción del tiempo y la desubicación espacial.
Mientras, más adelante, la sintomatología está asociada con el olvido de acontecimientos recientes o de nombres de personas, la desubicacion espacial en el mismo lugar donde se habita, dificultades en la comunicación y en el cuidado personal y cambios de comportamiento.
En su etapa tardía, el padecimiento muestra una creciente desorientación en el tiempo y en el espacio, la dificultad para reconocer a familiares y amigos, trastornos severos en el comportamiento y dificultades para caminar.
“Las formas, o causas, de la demencia son múltiples y diversas. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia: se calcula que representa entre 60% y 70% de los casos. Otras formas frecuentes son la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy (agregados anormales de proteínas en el interior de las células nerviosas) y un grupo de enfermedades que pueden contribuir a la demencia frontotemporal (degeneración del lóbulo frontal del cerebro). Los límites entre las distintas formas de demencia son difusos y frecuentemente coexisten formas mixtas”, dice la OMS.
“Algunas investigaciones han revelado una relación entre la aparición de deterioro cognitivo y factores de riesgo relacionados con el modo de vida que también son comunes a otras enfermedades no transmisibles, como la inactividad física, la obesidad, las dietas desequilibradas, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol, la diabetes y la hipertensión. Otros factores de riesgo modificables son la depresión, el bajo nivel educativo, el aislamiento social y la inactividad cognitiva”, agrega el organismo.

Números
Según cifras internacionales, 60% de las personas que vive con demencia pertenece a países de ingresos bajos y medios.
En tanto, se calcula que entre 5% y 8% de la población general de 60 años o más sufre de la enfermedad en algún momento de su vida.
En una clara tendencia de incremento, se prevé que el número total de personas con demencia prácticamente pase a cerca de 75 millones en 2030 y a casi el triple en 2050 (132 millones).
“Buena parte de ese incremento puede achacarse al hecho de que en los países de ingresos bajos y medios el número de personas con demencia tenderá a aumentar cada vez más”, dice la OMS.
En este sentido, ésta reconoce la demencia como una cuestión fundamental a abordar por las políticas de los Estados. De hecho, el informe  titulado “Demencia: una prioridad de salud pública”, publicado en 2012, proporciona información sobre el tema y fomenta una mayor concienciación sobre la demencia.
“Entre sus metas más concretas está velar por que se intensifiquen los esfuerzos públicos y privados en pro de la mejora de la atención y el apoyo prestados a las personas con demencia y sus cuidadores”, dice la OMS.

Derechos humanos, todavía en deuda
La demencia tiene un efecto agotador en las familias de las personas afectadas y sus cuidadores.
“A menudo surgen presiones físicas, emocionales y económicas que pueden causar mucho estrés a las familias y cuidadores, quienes necesitan recibir apoyo de los servicios sanitarios, sociales, financieros y jurídicos pertinentes”, afirma la OMS.
En este contexto, el mayor desafío en el abordaje de esta problemática todavía constituye el respeto de los derechos de las personas que la padecen, dada la complejidad del cuadro sintomatológico que se presenta y del desgaste que puede generar en el entorno familiar.
“Con frecuencia, a las personas que padecen demencia se les deniegan libertades y derechos básicos de los que las demás personas disfrutan sin problema. En muchos países, el uso de medios de inmovilización -tanto físicos como químicos- está a la orden del día en los centros de atención para personas mayores o en los servicios de cuidados intensivos, aunque haya en vigor normativas que defienden el derecho de las personas a ver preservada su libertad y tomar sus propias decisiones”, dice la OMS.
“Hace falta un marco legislativo apropiado y favorable basado en normas de derechos humanos internacionalmente aceptadas para garantizar la máxima calidad en la prestación de servicios a las personas con demencia y sus cuidadores”, agrega.