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“Hablemos de depresión”, una propuesta para que quienes la sufren busquen ayuda

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Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300 millones de personas viven con depresión, un incremento de más de 18% entre 2005 y 2015. En América, se estima que cerca de 50 millones de personas sufren esta enfermedad, casi 17% más que en 2005. Esa cifra equivale a 5% de la población.
La falta de apoyo a las personas con trastornos mentales junto con el miedo al estigma impiden que muchos accedan al tratamiento que necesitan para vivir vidas saludables y productivas.

En el Día Mundial de la Salud la OMS lanzó la campaña anual “Depresión: hablemos”. El objetivo general es que cada vez más personas con depresión, en todo el mundo, busquen y obtengan ayuda.
“Estas nuevas cifras son un llamado de atención a todos los países para que reconsideren sus enfoques sobre la salud mental y la traten con la urgencia que merece”, dijo Margaret Chan, directora General de la OMS.
“La depresión nos afecta a todos. No discrimina por edad, raza o historia personal. Puede dañar las relaciones, interferir en la capacidad de las personas para ganarse la vida y reducir su sentido de la autoestima”, señaló la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne. Sin embargo, dijo, “incluso la depresión más grave se puede superar con un tratamiento adecuado”.

Necesidad de mayor inversión
Un aumento en la inversión en salud mental también es necesario. En muchos países no hay, o hay muy poco, apoyo disponible para las personas con trastornos como la depresión. Incluso en los países de ingresos altos, casi 50% de las personas con depresión no recibe tratamiento. En promedio, sólo 3% de los presupuestos de salud de los países se invierte en salud mental, variando de menos de 1% en los países de bajos ingresos a 5% en los países de altos ingresos.
La inversión en salud mental beneficia el desarrollo económico. Según estimaciones mundiales, cada dólar invertido en la ampliación del tratamiento para la depresión y la ansiedad conduce a un retorno de cuatro dólares en mejor salud y habilidad para trabajar. El tratamiento -por lo general- implica psicoterapia o medicación antidepresiva o una combinación de los dos.

depresion amigaLos analistas en salud indican que la falta de acción es costosa. Según un estudio dirigido por la OMS, que calculó los costos de tratamiento y los resultados de salud en 36 países de ingresos bajos, medios y altos durante los 15 años que van de 2016 a 2030, “bajos niveles de reconocimiento y acceso a la atención de la depresión y otros trastornos mentales comunes, como la ansiedad, resultan en una pérdida económica global de un billón de dólares cada año”. Las pérdidas son incurridas por los hogares, los empleadores y los gobiernos. Los hogares pierden financieramente cuando la gente no puede trabajar. Los empleadores sufren cuando los empleados se vuelven menos productivos y son incapaces de trabajar. Los gobiernos tienen que pagar mayores gastos de salud y bienestar.

En América, casi siete de cada 10 personas con depresión no reciben el tratamiento que necesitan. “Debemos actuar ahora para cerrar la brecha que separa a las personas con trastornos mentales de los servicios de salud que necesitan”, abogó la jefa de la Unidad de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OPS/OMS, Dévora Kestel.
Existen fuertes vínculos entre la depresión y otros trastornos y enfermedades no transmisibles. La depresión aumenta el riesgo de aquéllos por uso de sustancias y de dolencias como la diabetes y las enfermedades del corazón; lo contrario también es cierto, lo que significa que las personas con estas otras condiciones tienen un mayor riesgo de depresión.
Ésta también es un factor de riesgo importante para el suicidio, que se lleva cientos de miles de vidas cada año.

Cómo ayudar
Una forma de ayudar a una persona deprimida es decirle claramente que quiere ayudarla, escucharla sin juzgarla y apoyarla. También se sugiere animarla a solicitar ayuda profesional cuando sea posible u ofrecerle acompañarla a las citas médicas.
Si a la persona deprimida le prescriben medicación, se aconseja ayudarla a tomarla de la forma prescripta.
Los especialistas recomiendan, además, animar a la persona enferma a centrarse en las cosas positivas y no en las negativas. “Si dicha persona piensa en hacerse daño a sí misma o ya se ha autolesionado intencionalmente, no la deje sola. Pida ayuda adicional a los servicios de emergencia o a un profesional sanitario. Entretanto, quite del alcance de ella cosas tales como medicamentos, objetos afilados y armas de fuego”, sostienen profesionales de la OMS.

Concepto de la enfermedad

- Es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas.

- Las personas con depresión suelen presentar varios de los siguientes síntomas: pérdida de energía; cambios en el apetito; necesidad de dormir más o menos de lo normal; ansiedad; disminución de la concentración; indecisión; inquietud; sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza; y pensamientos de autolesión o suicidio.

- Puede padecerla cualquier persona.

- No es un signo de debilidad.

- Puede tratarse con terapia de conversación, con medicación antidepresiva o con una combinación de ambos métodos.

Hablar de los sentimientos, no aislarse

Qué hacer si cree que está deprimido:
l Hablar de los sentimientos con alguien de confianza. La mayoría
de las personas se siente mejor después de hablar con alguien
que se preocupa por ella.
l Solicitar ayuda profesional. Hablar con un profesional
sanitario o con el médico de cabecera es un buen punto de partida.
l Se sugiere seguir realizando las actividades
que le gustaban cuando se encontraba bien.
l No aislarse. Mantener el contacto con familiares y amigos.
l Hacer ejercicio regularmente, aunque se trate de un pequeño paseo.
l Mantener hábitos regulares de alimentación y sueño.
l Aceptar que puede tener depresión y ajustar sus expectativas.
Tal vez no se pueda llevar a cabo todo lo que se solía hacer.
l Evitar o limitar la ingesta de alcohol y abstenerse
de consumir drogas ilícitas, ya que pueden empeorar la depresión.
l De tener pensamientos suicidas,
inmediatamente pedir ayuda a alguien.

¿Qué puede hacer si cree que su hijo está deprimido?

padre e hijoEl crecimiento conlleva numerosos desafíos y oportunidades, como empezar la escuela, cambiar de centro educativo, hacer nuevos amigos, pasar por la pubertad y preparar exámenes. Algunos niños afrontan los cambios sin problemas. Para otros, la adaptación es más difícil y les causa estrés e incluso depresión.
La adolescencia y los primeros años de la adultez ofrecen muchas oportunidades, por ejemplo para conocer a otras personas, visitar sitios nuevos y encontrar un rumbo en la vida. Estos años también pueden ser estresantes.
Ante esta situación, se aconseja hablar con él o ella sobre las cosas que suceden en el hogar, en la escuela y fuera de ésta. Con ello, intentar averiguar si hay algo que le preocupa.
También se sugiere hablar con las personas de confianza que conozcan al hijo/a.

Asimismo, se recomienda pedir consejo a un profesional de la salud y proteger al niño o adolescente frente a un estrés excesivo, el maltrato y la violencia.
Otro punto a prestar especial atención es durante cambios vitales -como un cambio de escuela o la pubertad-.
Finalmente, se propone compartir tiempo con el hijo/a y animarlo/a a dormir suficientes horas, a comer regularmente, a tener actividad física y a hacer cosas que le gusten.