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Brasil, favorable no sólo para autos: también para software y tecnología

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Aunque el país vecino es siempre una oportunidad para Córdoba, la flexibilización laboral que implementó cambió las condiciones de competitividad y puede convertirse en una amenaza. Cuál será la respuesta local y qué sectores tienen mayores riesgos y mejores posibilidades

Por Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

“Hay una gran oportunidad para Córdoba en el despertar de Brasil después de la crisis. Y no sólo para el sector automotor, sino para el sector de software y empresas tecnológicas, especialmente”. Así lo consideró el titular de la fundación Centro de Estudios Internacionales Contemporáneos (CEIC) y miembro de la Secretaría de Integración del Gobierno de la Provincia, Federico Trebucq, en un diálogo con este diario, ante la realidad de la reactivación que se viene registrando en el país vecino y las perspectivas que eso presenta al comercio bilateral.
-Brasil es un gigante que se está despertando. ¿Es más una amenaza o una oportunidad?
-Luego de la tremenda crisis política y económica que tuvo su punto más álgido con las destitución de Dilma Rousseff y los escándalos de corrupción que dejaron en la cuerda floja a su sucesor Michel Temer a mediados de este año, la economía brasileña muestra señales de vida, luego de tres años de tasas negativas y proyecta un crecimiento de 0,5% para 2017 y mejores perspectivas para el año entrante, alcanzando 2,5 puntos.
Por la naturaleza de la relación con Argentina, dado que destinamos de 15% a 20% de nuestras exportaciones y más de la mitad de nuestro valor agregado industrial, todo repunte de Brasil implica una buena noticia para nuestro país. Una ecuación simple que utilizan los economistas es que cada punto de crecimiento brasileño tracciona un cuarto del nuestro. Se espera que, para 2018, las ventas argentinas a Brasil alcancen 10.000 millones de dólares.
En términos generales, es una oportunidad, pero que hay que saber aprovecharla en las condiciones que se desenvuelve la economía global actual, caracterizada por un proceso de transformación profunda.
No obstante, las reformas llevadas a cabo por el gobierno de Brasil para dinamizar su economía, entre las que se destaca la flexibilización laboral, ponen en alerta al empresariado y a trabajadores locales, ante una posible pérdida de competitividad en el corto plazo, lo que constituye -más que una amenaza- un desafío para solucionar problemas estructurales.

-¿Qué debe hacer Argentina para evitar riesgos y fortalecer posibilidades de negocios?
-Aunque la reforma de la economía brasileña es amplia y alcanza a cuestiones del tipo de cambio y la estructura tributaria, el foco está puesto sobre la flexibilización laboral. En nuestro país el debate se encuentra abierto sobre cuál es la mejor estrategia para enfrentar esta situación. Las opciones que uno se podría imaginar que llevará a cabo el Gobierno en el corto plazo es una devaluación del peso post elecciones y avanzar en acuerdos sectoriales que permitan adecuar las condiciones laborales a las realidades y exigencias de cada industria en particular.
No obstante, la carga impositiva de nuestro país es muy elevada, la burocracia estatal y las condiciones de infraestructura son todavía subóptimas para mejorar la perfomance de nuestras empresas en el exterior. Cuestiones que sin dudas están orientadas a mejorar la productividad y donde el debate sobre costos laborales es uno más entre tantos factores a considerar.

-¿Qué rubros tienen mejores posibilidades? ¿Cuáles, mayores riesgos?
-Si bien el repunte de Brasil está traccionado principalmente por exportaciones de commodities, un crecimiento más robusto para el año entrante mejoraría la demanda de productos industriales nacionales. Los sectores automotor, químico y agropecuario, especialmente el trigo, que experimentaron caídas en los flujos comerciales durante la crisis, son los que en principio se verán beneficiados. Esto responde al patrón tradicional de intercambio. Sin embargo, el riesgo en estas condiciones es que el histórico déficit comercial que caracterizó al comercio bilateral se profundice. En el primer semestre, el déficit alcanzó 7.000 millones de dólares, la diferencia más elevada desde el año 2002.
Un dato no menor es que la recuperación argentina es más sólida y se verifica en un aumento considerable en bienes de capital, como es el caso de los insumos para la producción agrícola, uno de los sectores que lidera el crecimiento de la economía nacional. Por lo que esta situación de desequilibrio puede ser la resultante de un desfasaje del ciclo económico de cada país.
En cuanto a la relación bilateral, la inserción internacional de ambos países está asociada a productos primarios o manufacturas de origen agropecuario. La integración a un orden económico global caracterizado por la digitalización y robotización es una fuente de oportunidades para explorar de manera conjunta el desarrollo de cadenas de valor vinculadas a nuevas industrias asociadas a recursos naturales y bioeconomía, el desarrollo de software y exportaciones de servicios profesionales, un rubro que todavía tiene mucho potencial a nivel regional.

-¿Cómo jugará Córdoba en ese esquema?
Brasil es el principal socio comercial de la provincia de Córdoba, y todo lo que sucede, los desafíos que enfrenta, son similares a los que consideramos a escala nacional. Considerando la interdependencia existente se verá beneficiada especialmente en rubro automotor. Aunque, si miramos con una perspectiva más amplia, la oferta creciente en materia de software e industrias tecnológicas es una gran oportunidad. Un dato a resaltar es el importante impulso emprendedor en estos sectores, que con el apoyo adecuado y reglas del juego claras, constituirán un importante empuje de la economía provincial.
Desde el punto de vista de la política, la provincia deberá buscar tener mayor influencia en las negociaciones regionales y en la política comercial externa, considerando el acceso a mercados y las negociaciones con la unión europea. En este sentido, la Región Centro es un espacio de mucho potencial para “federalizar” la estrategia de negociaciones externas.

“Fortalecer el Mercosur es una exigencia para el comercio”

Un contexto global más exigente en materia de destino de flujos internacionales de capital y la renovada tendencia al proteccionismo son algunas de las restricciones de contexto que enfrentan Argentina y Brasil a la hora de repensar su relación bilateral, señala el experto Federico Trebucq.
“Saliendo un poco de la coyuntura, sin dudas los mayores beneficios de la recuperación brasileña estarán en ver de qué manera ambos países se articulan para enfrentar de manera conjunta una dinámica económica global en transición en torno de dos cuestiones centrales”, advierte.
- “Una tiene que ver con las condiciones para sostener el crecimiento, que está muy vinculado a la llegada de inversiones. En estos momentos las reformas que está llevado adelante el gobierno de Temer y la voluntad de apertura del Gobierno argentino, son señales bien vistas por el resto del mundo, lo que ha contribuido a disminuir el riesgo de la región. Esto puede ser visto como un llamado a mejorar la infraestructura regional y la armonización de políticas macro”.
- “Por otra parte, la actividad económica mundial tiende a regionalizarse, es decir que para incrementar el nivel de comercio con el mundo es necesario una mayor integración productiva regional. Será clave entonces la capacidad de la Argentina y de Brasil para fortalecer el Mercosur. Y tres son los desafíos de política externa que se asoman en un horizonte cercano y que obligan a al bloque a consolidar su fuero interno: la firma de acuerdo de libre comercio con la Unión la Europea; convergencia con la Alianza del Pacífico y una estrategia común para negociar con China”.

 

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