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Advierten de que se intensificará el rojo comercial si no cambian políticas

containers comercio exterior

En un solo mes cayó más de 30% la capacidad de pago de la economía nacional. Y si el deterioro externo continúa, habrá que recurrir a un mayor endeudamiento para solventarlo, señalan. Las exportaciones casi no crecen, mientras que las importaciones son un boom

Por Javier De Pascuale - jdepascuale@comercioyjusticia.info

Tres informes, elaborados por centros de estudios independientes -la Universidad de Avellaneda (Undav), el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) y la Universidad de Belgrano-, coincidieron en las últimas horas en advertir de las graves consecuencias del creciente deterioro de la balanza comercial argentina: “De replicarse el desbalance externo en el último trimestre, el déficit comercial en 2017 será 45% mayor que el proyectado según el presupuesto”, se señaló.
El Módulo de Políticas Económicas de la Undav alertó sobre que el actual estado de las compras y ventas externas del país muestra el déficit comercial más grande desde 1998. “Resulta sustantivo que se acumulan nueve meses con resultado comercial a la baja, situación que no ocurría desde fines de la década de los 90”, enfatizó.

En la Undav sostienen que la actual situación de sector externo exhibe guarismos preocupantes. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de septiembre revelaron un déficit de la balanza comercial de US$765 millones. En ese mes las exportaciones crecieron 3,1% y las importaciones 24,2% interanual. Pero lo más grave es el rojo acumulado: en los primeros nueve meses del año, el resultado negativo asciende a US$ 5.200 millones.
Si se tiene en cuenta que 2016 cerró con un superávit de US$1.865 millones, el empeoramiento de la balanza comercial durante el segundo año de gestión de Mauricio Macri totalizó US$7.065 millones, subrayó el estudio. Las ventas al exterior crecieron sólo 0,7%, mientras que las compras lo hicieron 17,7%, destacó el informe académico, siempre con base en los números oficiales.
El Iaraf, por su parte, arriesgó: “Con una visión a mediano plazo, es posible que el proceso de déficit comercial se intensifique, ligado al crecimiento económico esperado”. De inmediato, el instituto presidido por el economista Ariel Barraud lanzó una recomendación de política: “Es necesario fomentar el crecimiento de los sectores generadores de divisas para que el creciente caudal de importaciones tenga su contrapartida con exportaciones genuinas, y no sea preciso de esta manera cubrir el rojo comercial con endeudamiento”.

Cae la capacidad de pago
En este sentido, el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE), de la Universidad de Belgrano, elabora mes a mes el Índice de Capacidad de Pago de Argentina (ICPA), calculado con base en un promedio ponderado de cuatro indicadores: el resultado fiscal primario medido en dólares oficiales, el tipo de cambio real, las reservas del Banco Central y el saldo la balanza comercial. Lo llamativo fue el cálculo del último Icpa: retrocedió nada menos que 34,7% en septiembre respecto del nivel alcanzado en agosto. Es decir, en un solo mes.
“Si bien se registró una leve mejora en el tipo de cambio real, en septiembre no sólo creció el déficit fiscal primario sino que también cayó el nivel de reservas del Banco Central y se deterioró el balance comercial. Este último resultado fue producto de una caída en las exportaciones, que no fue compensada por la merma registrada en las importaciones”, señaló el economista Víctor Beker, director del CENE.
Aunque se distingue una incipiente etapa de crecimiento económico, el “fuerte deterioro” comercial y de la cuenta corriente se alimenta del movimiento de flujos financieros de corto plazo -especulación financiera-, el proteccionismo internacional -bloqueo al biodiésel- la acumulación de deuda externa, un dólar barato y la flexibilización de las barreras para importar productos extranjeros, principalmente los bienes de capital y de consumo masivo, que reemplazan los nacionales, evaluó -por su parte- la Undav.

Las industrias automotriz, electrónica, del acero, hierro y fundición y los textiles son los rubros más perjudicados por la mayor apertura comercial. “Los sectores industriales sensibles siguen soportando ingreso de productos del exterior, poniendo en riesgo la sustentabilidad de la actividad interna, muchas veces, a precio de dumping”, alertó el informe.
La contracara de las compras al exterior son las escasas ventas. “Las exportaciones presentan un virtual estancamiento respecto de 2016”, recordaron los economistas de la casa de estudios. En el año, acumulan un simbólico 0,7% de avance: la caída en las ventas de granos y derivados del campo son compensadas por mayores ventas del complejo automotor en Brasil.
“Una porción sustancial del retroceso en ventas de primarios tiene que ver con una baja en la participación de las economías regionales”, señalaron. En el primer semestre de 2017, la exportación de cuero cayó 14%, de madera 18% y de lácteos hasta 41%, en comparación con 2015.

El porqué del rojo

Mientras las exportaciones crecen tímidamente, la apertura externa disparó las importaciones.

Los flujos financieros especulativos de corto plazo no colaboran. El contexto mundial proteccionista, tampoco.

Las economías regionales manifiestan un estrangulamiento importante al momento de enfrentar el sector externo.